domingo, 28 de mayo de 2017

Natalia Coquibus, la voz femenina de “La mesa de los galanes”.


Bajo la lupa.
Nombre completo: Natalia Soledad Coquibus.
Signo: Aries.     
Lugar de nacimiento: Capital Federal.  
Un cantante: Abel Pintos.
Una cantante: Lara Fabián.
Un actor de teatro nacional: Jorge Marrale.
Una actriz de teatro nacional: Norma Aleandro.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Franciscus”, “Nuestras Mujeres” y “La mesa de los Galanes”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Abzurdah”, “El ciudadano ilustre” y llevé a mi ahijada a ver “La Bella y la Bestia”. Me gustaría tener más tiempo para ver películas… me encanta Meryl Streep y Tom Hanks, y obviamente, las musicales.
Un Miedo: Cualquier lesión que pueda afectar mis cuerdas vocales o el desgaste natural con el paso del tiempo...
Una Alegría: La posibilidad de expresarme a través de mi voz, sea en el escenario, en un ensayo o en soledad, cantar es siempre un motivo de alegría, plenitud, liberación y magia.
Algo que la defina: Es difícil definirse a uno mismo… Creo que me define el tratar siempre de expresar lo que siento y defender lo que creo que es justo. A veces me juega en contra.

Inicios.
En mi familia siempre se respiró música. La prima de mi abuelo, fue una reconocida y maravillosa cantante de tangos de su época, Aída Denis. Mi abuelo Titín era un gran cantor de tangos, una voz que llegaba al alma, que quien lo escuchó quedó marcado para siempre (lo compruebo cada vez que alguien me vuelve a hablar de la voz de mi abuelo). Nunca quiso dedicarse profesionalmente, aunque tenía muchísimos ofrecimientos, pero él cantaba para la familia, a la que siempre tuvo como su máxima prioridad. En cada reunión familiar, luego de comer a la italiana, el abuelo desplegaba todo su talento, y yo siempre admiré esa parada escénica del cantor, su potencia y caudal de voz, el alma que ponía a cada historia,  ante los ojos emocionados de los presentes. Mi mamá heredó ese mismo talento, con una hermosa voz y esa misma fuerza del abuelo para cantar armoniosamente y a la vez “decir” el tango. Por otro lado, mi papá siempre fue un gran seguidor del rock nacional de los 70-80, por lo que en mi casa siempre hubo discos de Sui Generis, Vox Dei, Almendra, Victor Heredia, León Gieco, Alma y Vida, Serú Girán, Baglietto, Celeste Carballo, entre otros. A mamá le gustaba el rock y también lo melódico, en una época en la que sonaba mucho Valeria Lynch. Y también se escuchaba muchísimo Serrat, a quien admiro profundamente. En casa se escuchaba música y se cantaba. Y desde muy chica descubrí que podía pasar horas frente al tocadiscos, y así me iba aprendiendo las canciones. Cantaba canciones de Sui Generis con mamá y papá. Y cuando tuve radiograbador, ensayaba, cantaba y me grababa. Pero tenía vergüenza de hacerlo en público. Cantaba en reuniones con amigos o con la familia, después de mucha insistencia, porque me ponía muy nerviosa. Así que pasaron muchos años hasta que me decidí a empezar a tomar clases de canto, lo que me dio la confianza que necesitaba para dedicarme profesionalmente. Pero siempre supe, desde muy muy chica, que cantar era lo que más feliz me hacía en el mundo.

Influencias.
Como decía anteriormente, crecí escuchando muchos estilos, pero en lo personal siempre me gustó lo que sonaba más melódico y quizás no tan rockero. A los 6 años descubrí Sui Generis, que fue una banda que me marcó mucho durante toda mi vida, al igual que Victor Heredia y Serrat. En mi adolescencia sonaban mucho los artistas melódicos latinos, como Luis Miguel, Christian Castro, Ricky Martin, Diego Torres, Thalía, Shakira, Patricia Sosa, Marcela Morelo, Gloria Estefan y Rosana. Me gustan mucho las baladas de estos artistas. A nivel internacional, me gusta mucho Adele, me gustan las voces con personalidad, que no se parecen a ninguna otra. Es Adele, es Celine, es Lara, no hay posibilidad de equivocarse cuando uno las escucha. Y me encantan los Beatles y Queen, dos bandas que rompieron estructuras, que no se comparan con nada. Y mi máximo referente es Abel Pintos. Tengo una gran admiración por él, creo que es la mejor voz a nivel técnico, porque él hace exactamente lo que quiere con su voz, de acuerdo a lo que quiere transmitir, pero fundamentalmente por el alma que pone en cada interpretación. Es una voz llena de matices, y además una personalidad en el escenario que lo hace un artista gigante. Me emociona mucho Abel, su forma de escribir, su fuerza interpretativa, y su luz. Escucharlo en vivo es algo muy impresionante.

Estilo musical.
Mis shows son para todos los gustos. Hago covers de muchos artistas, actuales y de todos los tiempos, en español y en inglés. Me inclino más por lo melódico, las versiones acústicas, clásicos de todos los tiempos, pop, rock nacional, boleros, baladas, hasta música disco, así que en general viene gente de todas las edades. Y nunca pueden faltar los tangos, porque es algo que me pide la gente que me ha venido a escuchar y porque yo lo disfruto muchísimo, de alguna forma siento que mi abuelo desde el cielo me está escuchando, es mi homenaje para él y todas sus enseñanzas. Además es un género muy rico a nivel musical y a nivel literario, y esas historias son las que más disfruto a la hora de interpretar. Además de ser solista, conformo el dúo Ladies, con una talentosísima cantante y gran amiga, Celeste Montervino. Ella comenzó siendo mi profesora de canto, y me propuso este proyecto a través del cual forjamos una hermosa amistad, unidas por la vocación y las ganas de hacer algo diferente y armónico para eventos de todo tipo. Hacemos versiones a dos voces, con arreglos propios, de grandes clásicos nacionales e internacionales, música de películas, baladas, boleros, etc. Y también un show bailable con las canciones del momento, música disco y ritmos latinos.



“La mesa de los galanes”.
El director original de la obra, Martín Piñol, tuvo la idea de incorporar una cantante a la obra, para darle un toque femenino y diferente, entre tantos galanes que en esa mesa de bar despliegan su masculinidad de diferente manera. Y que cantara tangos, para envolver el escenario con esa magia bien argentina que nos da este género tan nuestro. Mi papá es uno de los actores y le comentó que yo era cantante, para que me escuche sin compromiso. Así es que elegí tres tangos, que me parecieron significativos para incluir en esta historia, y me presenté a uno de los ensayos. Por suerte a Martín le gustó mi trabajo, y desde entonces soy “la galana” según mis compañeros, que me tratan con muchísimo cariño y me hacen sentir una más. Luego comenzó la dirección de Roberto Saiz, y afortunadamente a él también le pareció interesante mi incorporación.
“La mesa de los galanes” más Natalia Coquibus.
Es una excelente comedia, de esas en las que uno se ríe de principio a fin, pero con el sello Fontanarrosa, que sabe plasmar en estos cinco personajes, cinco prototipos de masculinidad de nuestra sociedad y cómo estos se vinculan, a la par que reflexionás sobre qué es en realidad lo que te está causando gracia. Es decir, que permite finalmente repensarnos como sociedad y como géneros, el lugar del machismo, el lugar de la mujer, el prototipo del argento chanta, el enamoradizo, el que se cree que se las sabe todas, la infidelidad, la amistad, entre otras cosas. Siempre me gustó mucho el negro Fontanarrosa, y ese gran talento que tenía para captar nuestra esencia, y hacer con esas cosas tan nuestras (el bar, los amigos, el fútbol, el amor, el barrio) un humor inteligente de risa inmediata pero con segunda lectura. El elenco es un grupo de actores increíbles, que no sólo te hacen reir a carcajadas, sino que son perfectos para cada uno de esos personajes salidos de los cuentos de Fontanarrosa, como si los hubiera escrito para ellos. Y generan emociones de todo tipo. Vi la obra entera cada vez que se hizo, y me sigo riendo como el primer día. Además son grandes personas y el clima de trabajo es muy placentero. Disfrutan y hacen disfrutar a la gente. Y hacen que, en algún punto, te identifiques con cada una de sus historias y sus sentimientos. Hacen un gran trabajo, los admiro. 
Presente musical.
Actualmente presentándome el 8 y 22 de Junio en "La mesa de los galanes", en el Chacarerean Teatre (Nicaragua 5565, Barrio Palermo), y continuando mis dos proyectos como cantante solista y en Ladies. Realizando eventos privados, y armando un show solista para el mes de agosto. También es mi objetivo grabar en estudio covers versionados, hacia fin de año. Y fundamentalmente, continúo mi formación artística con mi coach vocal, la señora Katie Viqueira. Es un gran honor ser su alumna desde el año pasado, un antes y un después en mi profesión y mi formación. La admiro profundamente y soy una bendecida teniéndola como guía. Una gran maestra.


Entrevista exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.






miércoles, 10 de mayo de 2017

Mariana Pagani, uruguaya de nacimiento, porteña de profesión.



Bajo La Lupa.
Nombre completo: Mariana Pagani.
Signo: Leo.
Lugar de nacimiento: Montevideo, Uruguay.
Un actor uruguayo: Cesar Troncoso.
Una actriz uruguaya: Lucía Sommer.
Un actor de teatro nacional: Osqui Guzmán.
Una actriz de teatro nacional: Erika Rivas.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Terrenal”, “El bululú” y “La terquedad”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Un camino a casa” de Garth Davis; “Un hogar para nosotros” de Gren Wells y “A 20 pasos de la fama” de Morgan Neville.
Un Miedo: El vacío.
Una Alegría: El mar.
Algo que la defina: Actuar.

Uruguay.
En la infancia me decían China Zorrilla, eso ya me gustaba porque fantaseaba con la idea de venir a Buenos Aires cuando fuera grande, pero el verdadero motivo no era porque veían mi futura mudanza sino porque la pediatra se lo había dicho a mi mamá por las histriónicas visitas. Yo de todas formas ignoraba hasta los doce años que iba a ser actriz. Fue después de la experiencia de actuar para mis compañeros de clase en un campamento de fin de año. En ese momento descubrí que las cosas encontraban un sentido en mi vida y me apasioné tanto que me pasé la adolescencia saliendo al teatro, cada vez que podía estaba los fines de semana viendo una obra y empecé a estudiar actuación en el colegio. El Teatro en la adolescencia, que la pasé terrible, fue mi motor en todo, encontrar una vocación tan fuerte te salva.

Maestros.
Me acuerdo estar maravillada con Norma Aleandro, también Veronese, viajé más de una vez exclusivamente a ver alguna obra en la época que aún vivía en Montevideo. Pero fueron claves mis maestros en la Escuela del Actor, quienes me dieron las bases, la confianza, creo que eso es esencial porque uno puede construir desde ese lugar un camino propio  y eso oficia de pulmón. Gracias a ellos escuché hablar de directores, obras, autores, maestros de otras partes del mundo. Agradezco esos años y algunos de los compañeros con los cuales estudié que acompañaron ese proceso. Son varios actrices y actores de Uruguay que desde la admiración me hicieron desear aún más mi profesión.

Tras el charco.
Me vine a Buenos Aires después de haber estado viajando una vez por semana durante un año para tomar clases en el Sportivo Teatral con Ricardo Bartís. Y en el año 2010 decidí venirme a Buenos Aires para estar un año más en el Sportivo, sin tener que viajar, así fue como empezó todo. Admirar mucho a un maestro me inspiró a venir de forma inconsciente a un lugar nuevo.

Vida personal.
Hay momentos en los cuales las cosas parecen acoplarse mejor y otros no tanto, es difícil una relación, que comprendan están los ensayosy generalmente hasta tarde, las giras, que vas a dejar pasar cumpleaños, reuniones… por ahora en el amor me viene costando. Respecto a mi familia tengo la suerte de que aprendimos a amarnos a la distancia y darnos apoyo en lo que hemos elegido, mi hermano vive en Bruselas, mis padres en Montevideo y yo acá con mi perro porteño Oliver Twist que me espera feliz después de cada ensayo sin reclamos (aunque con mis viajes se pone más reticente).

Teatro independiente.
El teatro independiente juega con lo auténtico, padece la realidad social más de cerca, en lo que impacta positivamente y en lo que se vuelve un conflicto; por ejemplo convocar al público es más difícil, o llegar a montar una obra que es un acto de osadía, se completa sólo por la sumatoria de quienes lo hacen y desde el amor.

Largometraje “El Destino” y la miniserie “Charly en el Aire”, en Uruguay.
Dos experiencias muy distintas, lo único en común fue que se me presentaron, no era algo que estaba en mi búsqueda y supongo eso ayudó a disfrutar el proceso. Me dieron ambas una nueva perspectiva ya que hasta ese momento no me interesaba más que el teatro. ¿Por qué cuesta tener continuidad? supongo deben ser muchos los motivos, en mi caso porque nunca me presenté a un casting para hacer televisión o cine desde que vivo acá imagino esa es una de las causas.

Teatro, televisión y cine, y viceversa.
Sé que me da el teatro porque es mi vida, televisión y cine fue algo inesperado que disfruté plenamente pero que sin lugar a duda queda mucho que aprender. Lo que me da el teatro es un lugar donde encontrarme a mí misma, un lugar donde convivir con la intensidad y darle forma. El teatro es presente, eso produce adrenalina, conmueve cada vez y exige el compromiso renovado con los otros, una nueva apuesta por función por ensayo. El teatro es la belleza de lo efímero que contempla la humanidad muy de cerca.

“Polifonía”.
Fue un proceso complejo y de mucho aprendizaje, cosas que volvería y cosas que no volvería a hacer de la misma forma. Que la obra sea de mi autoría me dio libertad, tomé el texto y lo potencié con lo nuevo, en el aporte de las actrices, del músico, el asistente. La dirección me resultó compleja por el hecho de estar siempre en la escena pero me orientótener muy claro cómo quería que fuera la puesta. Después confiar en el equipo de trabajo, las cosas no se completan solos, somos nosotros con los talentos y fortalezas de cada uno lo que termina de conformar "Polifonía". En cuanto a la actuación todos tenemos la misma responsabilidad, somos siempre los cuatro en la escena. "Polifonía" es la historia de tres coristas en el momento previo a arrancar el show. Ellas están esperando llegue el cantante principal y en ésta tediosa espera es que pasan de la confidencia cotidiana a la elucubración absurda. Es entonces que queda en evidencia lo que en la vida de ellas se repite, ser el coro de alguien más, así son en la música y en el amor. Es una comedia donde sus protagonistas transitan con humor la imposibilidad de realmente decir las cosas, los vínculos amorosos truncados por no decir a tiempo, por callar, por estar detrás del otro.

El teatro.
La vocación atraviesa, involucra todos los aspectos de mi vida, el teatro te define, hay una mirada del mundo a partir de lo qué haces y cómo. El teatro está en la historia de quién soy, en lo que me divirtió de niña, me salvó en la adolescencia, en mi primer amor y mi primer fracaso amoroso. Está en la ruptura de la tradición y en la búsqueda constante por encontrarme. Me mudé por amor al teatro, leo teatro, veo teatro. Sufro y padezco porque hago teatro, sino tuviera esa vocación no hubiera resistido a muchos malos momentos. Y la felicidad plena también la contiene, la seducción constante y la  adrenalina más linda antes de salir a escena.

Argentina y Uruguay.
Me siento en casa estando en Buenos Aires, hoy proyecto estando acá. Pero nunca descarto la posibilidad de vivir en otro lado siempre que sea haciendo lo que me gusta. Lo importante del futuro no es en qué país sino que sea en consecuencia de lo que uno desea.


Crítica de “Polifonía"
Tres coristas para mostrarnos tres facetas nuestras en el amor no correspondido o deseado. Tres mujeres que esperan y desesperan en esa angustia de saber si van a cantar esa noche porque no saben si su músico estrella se hará presente en el show. Ezequiel, el mismo que ellas personalizan para hablar de sus desventuras.

Mariana Pagani escribió, dirige y protagoniza esta obra que deja en evidencia nuestro sentir en comunión. Esos tríos femeninos que se armar para desahogarse. Pagani es Ana, quien no sabe cómo reaccionar ante la inactividad de su amor. Johanna Merschon es Eva quien busca a su media naranja en Tinder y Natalia De Elía es Lola, que cansada de su quedada pareja, decide su libertad. Y mientras se van arreglando para salir a una escena que pende de la presencia de Ezequiel, reflexionan y se aconsejan sordamente.

La inclusión de un músico omnipresente es el mayor acierto entre los muchos aciertos que tiene "Polifonía". Él, protagonizado por Lucas Herrera Fernández, está y no está. Le pone melodía a la encrucijada de cada una y ameniza la puesta. Con su órgano cual piano, hace que todo se encauce en una misma sintonía.

Como ya mencionamos, gran dirección de Mariana Pagani para entretenernos en esta espera muerta de tres mujeres que quieren brillar tanto en el amor como en su profesión. Si por un lado dependen del hombre para consensuar el idilio, por el otro también necesitan del músico. Con un vestuario a tono para embellecer a estas tres grandes actrices, “Polifonía” se convierte en una atractiva propuesta teatral de esta polifuncional dramaturga uruguaya, que ya brilla en el teatro alternativo argentino.

Entrevista y críticas son exclusividad de Natalia González para Teatro con Rouge.