martes, 18 de octubre de 2016

Andrea Giglio, vivir del teatro.


Bajo la lupa.
Nombre completo: Andrea Giglio.
Signo: Escorpio – dragón.
Lugar de nacimiento: Buenos Aires.
Un actor de teatro nacional: Osmar Nuñez.
Una actriz de teatro nacional: Leonor Manso.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “El ángel de la culpa”, “Terrenal” y “La crueldad de los animales”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Una amiga nueva”, “Carol” y “Birdman”.
Un miedo: Lo desconocido.
Una alegría: El teatro.
Algo que la defina: La franqueza.

Infancia y adolescencia.
En mi infancia fui bastante al teatro, mis abuelos paternos nos llevaban a mi hermano y a mí a menudo a ver teatro, musicales como “El diluvio que viene”, “Holidays On Ice” y no nos perdíamos los estrenos de Disney en el cine Los Ángeles. Tuve un tío, hermano de mi mamá, director de orquesta y fui mucho al teatro Colón a ver sus direcciones de ópera. De adolescente comencé a amar el cine y mis salidas eran ir a los estrenos con mis amigas del secundario. Allí comenzó mi pasión por la actuación, quería dirigir películas, estaba estudiando Diseño de Imagen y Sonido cuando entendí que tenía que estudiar actuación para poder entender al actor, entonces me anoté en mi primer taller y desde ese momento el teatro le ganó a todo. Es mi constante.

Maestros.
Patricia Palmer fue mi primera maestra. Muchas actrices a las que admiré y sigo haciéndolo como Elena Tasisto, Leonor Manso, Norma Aleandro, Helen Mirren, Meryl Streep y Juliette Binoche. Marcó un antes y un después en mi pensar la actuación un seminario que tomé con Juan Carlos Gené, y al lado de Dora Milea crezco día a día.

Vivir del teatro.
Afortunadamente vivo del teatro, soy técnico en maniobra de utilería y servicio escénico en el teatro Nacional Cervantes y trabajo en producciones independientes como actriz y como asistente de dirección y productora ejecutiva.

“Drácula, La última D-generación”.
Fue una linda experiencia, una comedia muy divertida. En cada proyecto que llegó a mis manos o gestioné fui creciendo, evolucionando en la manera de concebirlos, profundizando el trabajo en equipo indispensable en el teatro.

Obra en cartel 1: “Bienvenidos al Tren”.
“Bienvenidos al tren” es una obra que indaga sobre la integridad, el deseo y la felicidad. Trascurre en una extraña estación de subte en un horario incierto donde una mujer intenta retener un momento de plenitud mientras un hombre se interpone improvisadamente en su propósito, y otra mujer observa los acontecimientos de este juego entre el amor y la muerte. Esta historia es contada a través de los cristales del realismo mágico con una gran cuota de humor en sus diálogos. Mi personaje es esa mujer que los observa y que queda atrapada por la misma fuerza motriz: “el deseo”

Obra en cartel 2: “La Sufridera”.
“La sufridera” es una comedia negra que satiriza el concepto de sufrir por amor, la idea cultural de que cuanto más se sufre más y mejor se ama. Catalina, Rosario, Dolores, René, Otilia, Penélope e Imperio son citados a una reunión cumbre en casa de Homero, el hombre a quien todos ellos aman. La espera por conocer las razones de ese encuentro se extiende hasta lo insoportable. En ese “mientras tanto” los personajes viven un cumulo de situaciones absurdas y macabras, en el afán de competir y demostrar quién de ellos sufre más por su Homero, ese ser omnipresente que los une en el amor.

Director de “La sufridera”: Ariel Osiris.
Ariel Osiris ha sabido captar la esencia de “La sufridera” y desde esa profundización del material supo conducirnos muy minuciosamente en ese mundo y ese género que propone el autor.

Sueños.
Poder estar siempre presente, siendo parte.

Crítica de “La sufridera”
Claudio Gotbeter, por lo escrito en “La Sufridera” entiende de la psicología humana, y más de la femenina. Esa necesidad por lo desconocido, ese mendigar lo poco que el ser amado da y que salva a más de un corazón. Su autor construye en la figura del incierto Homero al todo poderoso que tiene en sus manos a sus devotos. Fieles que cantan un bolero a manera de canción religiosa para pensar en él. Y están todos en una misma sala, cual velatorio, sus amantes, su mujer, su secretaria, su fetiche y su secreto prohibido.

Ariel Osiris como director, rediseña y le da cuerpo a un magnífico libro. Así cerca a los personajes de Rosario, Dolores, Catalina René, Otilia, Imperio y Penélope, quienes son llamados a esta “reunión cumbre”  que tiene a todos intrigados. A los de ficción y a nosotras que queremos saber por qué Dolores -Paola Triñanes- se tira por el piso lamentándose o por qué Imperio -Andrea Giglio- mira con cara de circunstancia cuando en la habitación contigua, sucede la verdad.

Brillantes los momentos en que interactúan Catalina -Verónica Medina- y Rosario -Myriam Ramirez-. Sumado a las caras de Otilia -Marian Moretti- y lo desarticulado de René, rol excelente consumado por Dante Iemma. A las buenas actuaciones, hay que sumarle la música en vivo de Fausto Silva, quien con un acordeón ambulante, le da música al drama y a la alegría.

Una comedia negra para reírse de lo impresentables y enfermizas que muchas veces resultan las relaciones humanas.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.