domingo, 29 de noviembre de 2015

Belén Garrido y sus chicas, íconos del teatro joven argentino


Bajo la Lupa.
Nombre completo: Belén Garrido.
Edad: 26 años.
Signo: Géminis.
Lugar de nacimiento: Buenos Aires.
Un actor de teatro nacional: Carlos Belloso.
Una actriz de teatro nacional: Karina K.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Par de Pájaros”, “Las Torres Gemelas” y “Cachafaz”
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Sólo los amantes sobreviven”, “Abzurdah” y “Tiny Furniture”
Un Miedo: El poder.
Una Alegría: Viajar.
Algo que la defina: Multifacética.

Momento cero.
Desde chica hago cosas relacionadas con el arte, no me acuerdo muy bien por qué o cómo fue, pero siempre me resultó interesante el mundo de la actuación y el teatro. En mis inicios tuve una mezcla, desde José María Muscari a Frida Kahlo. Hoy me influyen artistas como Lena Dunham y Sophie Calle.

Belén Garrido (como autora y directora).
No me gusta estereotiparme, me gusta recorrer distintos caminos y lenguajes, como autora, aunque “Te pasa algo” no la escribí yo, me gusta abordar temas que puedan identificar al espectador. En un texto busco lo mismo. Como directora trato que más allá de la actuación y aprenderse el texto, haya un resultado armónico con la estética y lo que se dice, estar en tensión todo el tiempo. Me gustan muchos los silencios y el interactuar con el público, creo que eso está en todas las obras que dirijo.

“Te pasa algo”.
“Te pasa algo” es una obra muy divertida que si bien tiene como eje principal una situación muy común, una discusión de pareja en donde al otro “le pasa algo”, es muy dinámica y rompe con estereotipos sobre las parejas. La obra la vi en Uruguay, por el elenco de Montevideo, dirigida por su autora, Jimena Marquez, y me encantó y al toque decidí hacerla en Buenos Aires, agregándole los modismos argentinos y una puesta distinta, pero manteniendo la esencia que proponía Jimena.

Protagonismo.
Cuando la vi en Montevideo me pareció que los actores se divertían muchísimo haciéndola. Hacía mucho que yo no actuaba porque estaba más volcada a la dirección, así que fue una buena oportunidad para volver a las tablas y no me arrepiento.

Sueños.
Poder volcar siempre las cosas que me pasan o que atravieso en el arte. Mi sueño es nunca dejar de hacerlo.

Crítica “Te pasa algo”.
Nadim Ansiporovich es la chica linda, Antonela Lo Giudice es la comprensiva y Belén Garrido es la autoridad. Y no porque sea la que dirige, sino porque así lo muestra su rol. Por su parte, los chicos hacen de partenaire, salvo cuando son pareja que se potencian en su faceta.
Qué patéticas que somos muchas veces las mujeres. Peleándole a nuestro amor, cualquier cosa que disipe la ira que nos genera otra. Belén Garrido nos expone de forma brutal. Nos desnuda y deja en evidencia lo ciclotímica que somos. Que el silencio no es tranquilidad, sino la antesala al terremoto; y que de un descuido interpretamos desinterés.

“A” es una pareja homosexual de hombres, “B” es una heterosexual y “C” es una homosexual de mujeres. Mucha diversidad aunque el conflicto siempre es el mismo. Porque las relaciones siempre son las mismas y se mueven sobre los ejes de la incomprensión y la sobreprotección. “Que no me regala nada”, “Que es un egoísta”, “Que no me pasa nada”, “Que me pasa algo porque a vos te pasa algo”. Un universo discursivo que va oxidando a cualquier amor por más fuerte que sea.

Lookeados para la ocasión, los anfitriones al colorido “Barbeceu Party” nos invitan a nosotros a ser parte de ese festejo. Un festejo que es el puntapié inicial para que todos hablen entre todos y las peleas comiencen a irrumpir. De la nada, una discusión, y de una discusión, una mayor. De forma interactiva y como el juego de la mancha que al que tocan, es protagonista, “Te pasa algo” se desarrolla.

“Te pasa algo” es lo más parecido a las comedias norteamericanas que tienen un gag cada veinte segundos. Una frase, un gesto o una contestación para que la platea largue la sonrisa o carcajada. Como directora, Belén Garrido se consagra como una de las más kitsch del teatro nacional. Y como dramaturga aparece la figura de Jimena Márquez, quien nos demuestra que nos hacemos las distintas, pero somos la pulsión más básica del gen femenino.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.




martes, 24 de noviembre de 2015

Cyndi Sebastiani, actriz, cantante y alternativa.



Bajo La Lupa.
Nombre completo: Cynthia Sebastiani.
Edad: 26 años.
Signo: Virgo.
Lugar de nacimiento: Capital Federal.
Un actor de teatro nacional: Roberto Carnaghi.
Una actriz de teatro nacional: Leonor Manso.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Casi Normales” y “Toc Toc”.
Un Miedo: La muerte de mis seres queridos.
Una Alegría: Las risas contagiosas.
Algo que la defina: Perseverancia.


Comienzos.
Cuando era chica miraba “Chiquititas” y le decía a mi mamá que mi sueño era estar ahí. Siempre me gustó bailar, cantar, “jugar a ser” (doctora, maestra, mamá, bancaria y tantos otros juegos) pero no era consciente que eso que de niña era un juego podía ser mi profesión. A los doce años hicimos un musical en el colegio con funciones en un teatro. A partir de ahí empecé a tomar clases y nunca más paré.

Influencias.
La primera sin dudas fue Cris Morena. Luego fui creciendo y estudiando con diferentes maestros. De todos me llevo algo y les estoy muy agradecida. Se me vienen a la mente Pepe Cibrián, Nicolás Pérez Costa. Actualmente Matias Gandolfo y Dora Baret.

Cyndi Sebastiani.
Me definiría como una niña que juega. Una mujer que le apasiona lo que hace y le pone el alma a cada trabajo. Siempre dispuesta a aprender y a seguir creciendo.

El teatro By Cyndi.
Me gusta porque no es un trabajo monótono. Hoy puedo ser una asesina y mañana Julieta en el balcón. Eso me divierte mucho. Jugar, vivir otras vidas. Conocerme en otros aspectos. Poder dejar un mensaje, poder ayudar, enseñar, movilizar, modificar un estado de ánimo, generar una emoción a quien lo reciba.  Y en realidad no hay algo que no me guste. Disfruto mucho hacerlo. Podría decir la inestabilidad laboral. Pero es la profesión que elegí y me hace feliz.

Teatro alternativo.
Desde mi punto de vista, se puede. Tal vez es más inestable. Hay que trabajar y no quedarse sentado esperando a que mágicamente alguien te llame. Yo trabajaba en un estudio jurídico nueve horas diarias además. Este año renuncié para dedicarme plenamente. Ahora esas nueve horas las dedico a hacer más castings, golpear puertas, tomar clases y por suerte a realizar más trabajos relacionados con mi profesión.

“STN1”.
El autor la define como “una contradicción semántica para transformarse en una búsqueda reflexiva acerca de la soledad y la lucha por cumplir los sueños. Intensidad es la palabra que la resume”. Yo me sumo a esas palabras y te puedo agregar que con alguna de las situaciones planteadas es muy probable que te sientas identificado. Contiene un abanico amplio de temas actuales como por ejemplo las redes sociales, las relaciones, los vínculos, los miedos, la politica, los sueños. En la obra, nuestros personajes atraviesan y vivencian esa búsqueda reflexiva de la que habla el autor.

Raymundo Lagresta, director de “STN1”.
Fue muy divertido. Germán Martins me convocó para trabajar en la productora Tocomadera. No tenía conocimiento acerca de producción y me pareció interesante aprender a estar del otro lado. Me dieron esta obra para trabajar como asistente de producción. La leí y me encantó. A los pocos días, la actriz que lo iba a hacer por cuestiones personales se bajó del proyecto.  A mi me daba un poco de vergüenza proponerles ocupar su lugar y finalmente me lo propusieron ellos. Acepté contenta. Y comenzamos el viaje.

Futuro.
Deseo seguir recorriendo este camino de la actuación y poder trabajar mínimo hasta los cien años como dijo hace poco la hermosa Hilda Bernard. Quiero que mis ganas y mi pasión actual se mantengan a lo largo de los años. 



Crítica “STN1”
Nos sentimos identificadas con Lucía (Cyndi Sebastiani). Sobre todo por el final. Inesperado, hasta demás; pero muy necesario para redondear una excelente obra de teatro, que nos pasea por los diferentes estadios que una mujer puede pasar a menudo en esta vertiginosa vida que nos exige siempre nuestra plenitud. Y su coprotagonista es Pablo (Germán Pablo Martins), quien encierra en su papel, todos los hombres que nos podemos encontrar. El compañero, el distante, el inconformista, el amor de nuestra vida, nuestro amigo y nuestro nada.

Raymundo Lagresta en su obra “STN1” junta todos los momentos de inconsistencia que a una la hace sentir vulnerable, mal y bien. Todo junto, depende el pasaje del diálogo que abordemos. Con imágenes de la Argentina catástrofe, como poniendo conceptos sobre la pared con un proyector que representa lo que quieren decir, aunque no lo que interpretamos. Esa dicotomía que vive en todas nosotras, que si pasa A, sentimos que puede ser un C pasado. Con indicaciones precisas y cambios de vestuario y de roles, esa mujer siente como nosotras. Y ese es un gran mérito tanto de su director, como de la misma actriz.

La sala del Espacio Urbano está despojada de casi todo. Una pared de fondo que hace de los diversos paisajes, una notebook y dos personas que se molestan o se complementan; y varios fragmentos de relaciones.

Muy abstracto por momentos, muy concreto en otros, pero lo cierto es que su director pone todo para que con nada, contar muchas historias. Los actores son los mismos pero se multiplican. Todo queda bien ordenado, trabajo minucioso de su director que regala un pequeño fragmento hablado del cine italiano de vaya uno a saber qué época.

 Y volvemos a la bella, inocente y nuestra Lucía. Pequeña y gigante según su ánimo.

“STN1” significa “Sin título Número 1”, pero es más una cuestión de protocolo textual que un cartel de lo que pasa ahí. Porque la verdadera historia corre en las venas de sus actores y en la cabeza de su autor y director Raymundo Lagresta. Linda obra y mejor las sensaciones que nos pasan por la cabeza al verla. Dura poco, pero lo suficiente para que nos robe tanto una sonrisa como una lágrima.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.