miércoles, 19 de agosto de 2015

Rocío Cravero, protagonista de “El circo del dolor”.



Bajo La Lupa:
Nombre completo: Rocío Cravero.
Edad: 22 años.
Signo: Géminis.
Lugar de nacimiento: Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Un actor de teatro nacional: Gerónimo Rauch.
Una actriz de teatro nacional: Elena Roger.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Para tibio, pastel de manzana”, “Redención” y “Sexo con Extraños”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Intensamente”, “Birdman” y “El Clan”.
Un Miedo: No los conocí todavía.
Una Alegría: Las palabras de Juan Carlos Puppo cuando vino a ver Floralita.
Algo que la defina: Intensidad.


Orígenes.
Mi familia cumplió un rol fundamental en mi pasión por el arte. Mi abuelo era violinista del Colón, mi abuela era actriz y cantante, mi otra abuela es poetisa y mis tíos y primos se dedican a la música. Canto desde que tengo memoria y de chica empecé a estudiar comedia musical y ahí me enamoré de la actuación, siendo hoy mis dos pasiones. 

Rocío Cravero.
Apasionada. Me involucro mucho con los personajes que encarno y me interesa dejar mi sello personal en cada uno de ellos. Como cantante la excelencia es mi prioridad. Lo que más me gusta de mi trabajo es el cariño del público y la energía hermosa que se genera entre los compañeros de elenco.

Bajones.
La zona de comodidad. Considero que cierto grado de incomodidad estimula para seguir creciendo y dar lo mejor de uno.

Teatro alternativo.
Tuve la suerte de ubicarme en el teatro semi-comercial desde el inicio, y fue tal la continuidad que me pude mantener en una línea que sé que pocos actores pueden mantener.  Sumado a eso, soy docente de canto en diferentes institutos.

“El circo del dolor”.
Es una obra que fue creada por su autor Matias Montero, con el fin de llevar una película de terror al mundo del teatro. Es algo muy novedoso y no muy visto en el teatro, al menos en este país. Mi personaje es Bárbara, una chica adolecente de 22 años que estudia psicología y deciden, con su novio Jonatan (Andres Dacosta) comprometerse la noche del viernes 15 de octubre, esa noche dentro del mes de Halloween, es la celebración de Samhain, un culto pagano satánico. Bárbara y Jonatan se comprometen justo esa misma noche donde se llevan a cabo actos de posesión y satanismo y su fiesta de compromiso se ve irrumpida violentamente por unos jóvenes inadaptados sociales súper freaks que están totalmente en contra de todas las cosas que representan el amor y las cursilerias comerciales que se acostumbran a decir, ver y realizar en un compromiso cotidianos de dos personas mundanas básicas y sencillas. “El circo del dolor”, en conclusión, es una protesta contra todo el sistema comercial dentro del mundo artístico, ya sea en la música, en el teatro y televisión.

Matías Montero.
Nuestros planetas se cruzaron haciendo música. Nos conocimos en un show, él era el pianista y me convocó para “El circo…”. Tengo la alegría de formar parte de su equipo y seguimos construyendo proyectos artísticos juntos.

Sueños.
Seguir creciendo y apostando a una elección que me moviliza desde lo más profundo, que es el arte en toda su expresión.


Crítica El circo del dolor.
 
Se podría hacer una película con el libro de “El circo del dolor”. Porque tiene todos los momentos que marcan el código de terror de las películas norteamericanas de los 80 y 90, que tanto disfrutamos de Jason y Scream. Un grupo de adolescentes que con un motivo en particular, se juntan a festejar, hasta que llega el desastre.

Su autor y director Matías Montero, a priori, sabe lo que pretende. Y una vez vista su puesta, entendemos que lo logra. Nos asusta, nos entretiene y nos descoloca en muchos pasajes. Con escenas bien logradas de muertes, asesinatos, ritos sectarios y actos de magia negra y voodoo. Juegos de luces a disposición y una música patética de fondo, le dan identidad a todo.

Con actuaciones homogéneas en su mayoría, un vestuario para la ocasión, muy de cine clase B, la historia transcurre. Es que Bárbara y Jonatan se van a comprometer y por ello hacen una fiesta en la casa de ella, junto a familia y amigos. Previo a eso, adquieren anillos sin conocer el pasado que llevaban los mismos. El calendario marca 15 de octubre y esa noche, entre brindis y sandwiches de miga, irrumpe la deformidad y el caos de un grupo violento y sádico. Su líder, el apocalíptico Iván Garrow, se apodera del bien y difunde el mal. Esa noche, marcará un antes y un después. Más después, que nunca.

“El circo del dolor” intimida. Nos hace creer que esos gritos son verdaderos, que esa sangre nos salpica en serio y que su patente quedará marcada en nuestros recuerdos. Hay más dolor que circo, y hay menos juego que sufrimiento.

Si con esta obra, Matías Montero quiere posicionarse como un referente del terror y del dark en nuestro teatro, con seguridad que lo logrará.


Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.