domingo, 19 de abril de 2015

Andrea Moya, una humorista colombiana suelta en Buenos Aires.



Bajo La Lupa.
Nombre completo: Andrea Lorena Moya Lucino.
Edad: 44 años.
Signo: Capricornio.
Lugar de nacimiento: Pereira, Colombia.
Un humorista: Chris Rock, Ricky Gervais, Jerry Seinfeld, Ellen DeGeneres, Louis C.K, George Carlin. Todos me inspiran y me hacen reír, por diferentes razones.
Un actor de teatro nacional: No quiero caer en el lugar común, pero Alfredo Alcón me hizo poner la piel de gallina varias veces. 
Una actriz de teatro nacional: la mejor actriz que vi en Argentina se llama Mariana Del Pozo. Fue actriz en El Farabute y después la vi en algunas obras independientes. No sé si sigue trabajando (si no lo hace, es una gran pérdida).
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Toc-Toc”, “Ricardo III” y “Si no te veo, felices fiestas”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Whiplash”, “Gran Hotel Budapest” y “7 Cajas”. 
Un Miedo: Al dolor, emocional y físico. A la muerte de seres queridos. 
Una Alegría: El momento en el que estoy arriba del escenario es de mucha alegría.
Algo que la defina: Tengo una gran debilidad por los animales.

Niñez colombiana.
En mi familia el arte y el humor siempre estuvieron presentes. Mi mamá es soprano lírica y  mi papá tenía un sentido del humor sutil e increíble. Crecí en una ciudad relativamente chica sin un gran movimiento cultural. Pero obra de teatro o artista que pasaran por ahí o cerca, estábamos en primera fila. Además éramos quizás una de las pocas familias de argentinos del lugar (creo que había dos familias más) en una época en que muchos actores, directores y músicos se fueron de Argentina y terminaron en Colombia. Mi casa fue refugio para muchos de ellos. Supongo que todo eso fue la semilla. Pero específicamente con el stand up, además de que desde que tengo memoria me gustó el género, el disparador inmediato fue ir a ver a un amigo en un show de impro de stand-up en El Farabute, uno de los lugares más mágicos que conocí. Con una energía artística increíble. De ahí no me fui más. Fue como encontrar mi lugar en el mundo.

Andrea Moya como humorista.
Como alguien que ha trabajado mucho para encontrar su propio tono, su verdad. Y que sigue trabajando todos los días en ese camino. Mi material (perdón, me cuesta seguir en tercera persona. No podría haber sido futbolista) surge de las cosas que me generan algo. Pueden ser cosas fuertes como el enojo o el fastidio, pero también cosas muy simples, que por alguna razón me llaman la atención. Siempre tuve tendencia a buscar el humor aún en las cosas que más me duelen. Creo que es la manera que tengo de evitarlo, o de transformarlo, porque de otra manera me resulta intolerable.  O sea, hago comedia porque soy una flojita que no se banca el dolor.

Felicidad.
Estar arriba del escenario. El otro día escuchaba a alguien en la tele que decía “lo más lindo de hacer teatro es la cena después con los compañeros de elenco”. Y yo pensaba “si eso es lo que más te gusta de hacer teatro, no te gusta hacer teatro”. Lo más lindo es estar arriba del escenario. La comunión única que se genera en cada show con el público. Y más en el stand-up, que es un género en el que los comediantes escriben su propio material (o, al menos, así debería ser). Cuando el público se ríe en el momento justo de algo que escribiste, que salió de tu cabeza, de tus observaciones, es mágico.

Estilo y no estilo.
Me negaría a hacer humor escatológico, excesivamente sexual o grosero. Hay comediantes a los que eso les sale bien, y cierto tipo de público responde. A mí no me divierte ni me gusta, así que no lo haría porque no me saldría. Pero hay público para todos los estilos. Sí me gusta el humor negro, siempre y cuando tenga un sentido atrás. Que la intención sea transmitir algo. Que se llegue al humor a partir de esa búsqueda y no al revés. Pero bien hecho, el que parte de la sátira, de la ironía, de la acidez, me hace llorar de risa.   También me niego a contar chistes. Algunos comediantes los usan para determinados momentos de su show, y no está mal. Si les funciona (y a algunos les funciona muy bien) es válido. Yo por encima de hacer reír, disfruto de hacer reír con algo que escribí yo. Es lo que más me gusta de esto. Entonces no uso chistes.

“No toques Send sin mirar a quién”.
Es un show de stand up clásico, de una hora de duración, con comediantes haciendo cada uno su material. No usamos vestuarios, ni instrumentos, ni escenografía, ni nada. Solo nosotros, un micrófono y nuestro material escrito por cada uno. Es stand-up puro. Fer Classic arranca el show, y le toca la parte más ardua: calentar al público (que usualmente cuando el show recién arranca, todavía no está muy en clima). Pero Fer le pone mucha garra, simpatía y gracia, y en pocos minutos logra un ambiente muy cálido. Él hace su material, luego vengo yo (por alguna razón tácita en el mundo del stand-up, la mujer va al medio), y cierra Jack Palix. Los tres tenemos visiones y materiales muy diferentes, pero un estilo y gustos de humor muy compatibles. Eso hace que el show tenga coherencia, pero sea variado. “No toques send…” habla de poder sobrevivir con humor a las equivocaciones y metidas de pata, que tenemos todos. Y básicamente a vivir con humor lo que se nos presente cada día. Es un humor bastante “blanco”.

Los tres mosqueteros del humor.
Nos conocíamos de haber actuado juntos esporádicamente en algunos lugares, y a cada uno nos gustaba lo que hacían los otros dos. Y a Palix -que parece que desayunara todos los días con líquido para baterías porque no para de moverse y hacer proyectos-, se le ocurrió la idea de este show (o, mejor dicho, de algo similar a lo que terminó siendo este show, porque hubo mucho laburo, discusiones y transformaciones de todo tipo). Los tres tenemos una búsqueda similar, y evitamos las mismas cosas. Eso hizo que pudiéramos generar una buena amalgama. Además de que nos llevamos bien. Lo empezamos a armar de a poco, presentándonos y probando en distintos espacios, hasta que logramos tener un espacio fijo en The Cavern, en La Plaza.

Andrea Moya.
Seguir creciendo y aprendiendo. Evolucionar. Seguir divirtiéndome arriba del escenario. Me encantaría generar un público propio. Ese es un objetivo bien ambicioso. ¿A qué comediante no le gustaría? Algunos lo consiguen. Ojalá yo pueda. Mientras tanto, trabajo, me enfoco en lo mío y me pone muy contenta que la gente que viene a ver nuestro show, aunque haya caído de casualidad, se ría.  Y que nos salude a la salida y nos diga que les gustó mucho. Con eso, por ahora, soy feliz.


Crítica de “No toques send sin mirar a quien”.

Lo bueno que tiene el Stand Up es que es una forma de humor con el cual nos vemos reflejado. El artista no se ríe de nosotros, sino de él mismo, pero nosotros sabemos que también se ríe de nosotros, porque simplemente nos pasó. Un pacto tácito entre los que están enfrente de la sala y nosotros, el público; de reírnos por lo que reiteradamente hacemos mal o inevitablemente nos pasa, porque el mundo es así.

Arranca la función y Fer Classic hace de presentador a los dos humoristas principales, Andrea Moya y Jack Palix. Pero lo bueno es que él también comienza a tirar tips común a todos. Con una simpatía inusual para este formato de comedia, Classic prepara el terreno para lo que vendrá: el plato fuerte, aunque también él pone mucho humor a la velada. Luego llega el turno de Andrea Moya, humorista colombiana, que hace todo un monólogo sobre las series yanquis de televisión y sobre cómo sobrevive siendo extranjera en un país como Argentina. Ella colombiana, Colombia como sinónimo de Teófilo Gutiérrez, Shakira, Pablo Escobar Gaviria y Juanes, aunque, según ella, no es ni con la música ni el deporte que la relacionan. Sin dudas, de los mejores momentos del show. La figura de Andrea eleva el nivel de “No toques send sin mirar a quien”.

Tras otra cálida y breve participación de Fer Classic quien despide a Andrea y presenta a Jack Palix, nos preguntamos por qué cierra él el show, respuesta que llega al segundo cuando se queda en silencio y con su mirada nos demuestra que es un humorista de raza. Palix es la risa constante y progresiva. Sus monólogos sobre la pobreza, la adultez y el amor a los 50, son para no parar de reír y aplaudir sin parar. El lugar es pequeño y unas cincuentas escuchan atentos, pero se entiende que si hubieran diez mil personas, también todas reirían al unísono. Palix se presenta serio, pero es esa clase de artistas que desprenden humor y simpatía por los poros.

“No toques send sin mirar a quién” es un verdadero show de humor, con tres humoristas que nos dan con creces lo que vamos a buscar: reírnos, despejarnos y pasar un momento completamente descontracturado. Muy pero muy recomendable.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.





viernes, 17 de abril de 2015

Sabrina Zelaschi, protagonista de "Reina, una nueva líder".


Bajo la lupa.
Nombre completo: Sabrina Zelaschi.
Edad: 27 años.
Signo: Géminis.
Lugar de nacimiento: Capital Federal.
Un autor de teatro: Santiago Loza. Un director de teatro: Ricardo Bartís.
Un actor de teatro nacional: Alejandro Urdapilleta/ Luis Machin. Una actriz de teatro nacional: Erica Rivas.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “La mujer puerca”, “La maquina idiota” y “Bigote Argentino”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Una mujer bajo influencia”, “Whiplash” y “Opening night”.
Un miedo: El paso del tiempo.
Una alegría: Actuar.
Algo que la defina: La intensidad.

Kilómetro cero.
Siempre me gustó actuar para mi familia y amigos y de chiquita le pedía a mis papás que me lleven a hacer teatro. Siempre hice muchas actividades extracurriculares, pero la única que perduro fue el teatro. Desde los 7 años que voy. Mi abuela Ñata siempre me dijo – vos vas a ser artista. Y así fue. Luego del secundario entre al IUNA y ahí dije esto es lo que quiero para mi vida, es lo que soy.Y cuanto a mis influencias no creo que haya alguien en particular, creo que fueron muchos. Mis maestros influyeron mucho en lo que hoy soy como actriz. Martín Salazar, Analía Couceyro, Pablo Limarzi, Guillermo Cacace, Ricardo Bartís.

El teatro según Sabrina Zelaschi.
La actuación y el teatro en sí, es para mí la posibilidad de salir y entrar en distintos universos, energías, poéticas, lenguajes hace que este activa y presente. Dejar de ser uno y ser alguien más. Habitar esos espacios cada función como si fuera la primera vez. Esa adrenalina que siento antes de entrar a escena, esos nervios hermosos. Creo que estar ahí presente en ese instante es la felicidad. Y por el contrario, lo que me asusta del teatro es la incertidumbre. El sentir que no sabes que es lo que sigue. La posible frustración.

Teatro Vs. Trabajo.
Lamentablemente es bastante complicado vivir del teatro. Porque son proyectos en que uno se autogestiona y es difícil poder sacar dinero de eso. Pertenecer a este circuito nos enfrenta a una diversidad de complicaciones. Por eso la decisión es imponerse a ellas. Frente a los problemas financieros, buscar alternativas que vayan más allá de lo azaroso que son los subsidios. Sí, doy clases de teatro en un colegio secundario, clases de teatro en inglés en primario y también clases para niños y adolescentes en la UNA (Universidad de Artes Dramáticas).

Camaño y Suárez presentan “Reina, una nueva líder”.
Es muy interesante poder realizar esta obra y el personaje que encaro, Herminia Larson, es muy disfrutable ya que transita por diferentes estados a lo largo de toda la obra. Es muy rico para interpretar. Realizar una obra de época es fascinante, y los temas que abordamos son una excusa para actuar, para pasarla bien, para ser otros. Al final y al cabo es lo que buscamos. Dejar de ser uno para ser alguien más y sin prejuicios ni ideas preconcebidas pasarla bomba.

“Reina, una nueva líder”.
La acción se sitúa durante la previa de un 1° de Mayo de 1952, las multitudes viajan a capital para presenciar en Plaza de Mayo la elección de la Reina Nacional del Trabajo en el marco del Día del Trabajador. Una comisión trabajadora para la Reina integrada por La doctora Larson, junto con Rufina, Meneca y Pedro también viajan con una misión: llegar junto a  Gloria, un experimento científico que dio como resultado una reina obrera perfecta. La casa rodante tendrá que hacer una parada imprevista, ya que la Reina comienza fallar. Es durante los diversos intentos de mantenerla hasta el certamen, que se desatarán diferentes conflictos, y se verá que adentro hay otros intereses de parte de los viajantes.

Teatro ecléctico.
La obra transita distintos géneros (comedia, melodrama, policial y ciencia ficción) mientras que hace del hecho histórico (el concurso de las reinas), un disparador para construir un mundo ficcional. Un adentro cada vez más asfixiante frente a un afuera cada vez más peligroso. La inversión de roles y la toma de poder en los personajes. Y finalmente lo real y la ficción que dialogan entre lo que construimos y lo que construyeron algunos mitos que rodean al peronismo.

Kilómetro 1, primera obra teatral: “El pasado”.
Fue una hermosa experiencia. El equipo era fantástico, nos entendíamos muy bien tanto en la parte profesional como en lo personal. Era una obra de época la cual tuvo varios meses de trabajo y ese trabajo dio sus frutos. Un deseo. Poder vivir de esta profesión. No hay nada más lindo que vivir de lo que te gusta. Es puro goce, disfrute.


Crítica de “Reina, una nueva líder”.

Muchos son los disparadores que nos atraen a la propuesta de “Reina, una nueva líder”. Más allá de que su autor sea Marcelo Camaño, escritor prócer de la televisión argentina de los últimos diez años –y ganador de varios Martín Fierros–, con éxitos como “Historias de diván”, “El capo”, “Vidas robadas”, “la dueña” y “Montecristo”, entre tantas otras; y que su director sea el joven y talentoso Facundo Suárez, es la misma trama la que nos inquieta. Porque nos lleva al 1° de Mayo de 1952, cuando el presidente de la Argentina, Juan Domingo Perón promovía la elección de la Reina Nacional del Trabajo. Y es un sindicato el que peleará por ese honor, haciendo lo que haya que hacer para que su representada se convierta en la futura reina obrera. Y aquí linkeamos directamente con el hoy, donde Cristina Fernández de Kirchner es el paradigma de la mujer política.

Cabe aclarar que no es una obra política, pero sí toma recursos históricos para incluirlo dentro del género de ciencia ficción, pocas veces probado en teatro. Claro, si el bagaje cultural de Marcelo Camaño no es una visa para indagar en lo que quiera, entonces quién podría hacerlo. Pocos. Aunque no todos los halagos son para su autor, porque sin la materialización exacta de Facundo Suárez, poco podría lucirse la puesta. Su director, en tono de comedia melodramática, deja humor donde solo quedaría patetismo y estrés. Mini gags en una historia pantanosa, para que no nos demos cuenta en el momento de lo que estamos viendo. Eso sí, una vez terminada la obra, esos chistes se pierden y queda lo fuerte, lo chocante. Y sutilmente nos viene a la cabeza el recuerdo del nefasto Josef Mengele. La obra es dura, aunque acierten en mostrarla simpática. La magia del teatro y el tacto de sus creadores.

Y como tercer nivel de excelencia, como esas torres con copas de champán, que la de arriba, llena al resto, aparecen los actores, quienes interpretan a la perfección los mandamientos generales.  Un trinomio perfecto el de Victoria Baldomir, Luciana Cruz y Nahuel Kreser, que se completa con la soberbia Sabrina Zelaschi, en su rol de médica. Cuatro actuaciones impecabales, que nos hacen dejar de seguirlos para seguir la historia. Desde el segundo inicial, le creemos lo que hacen, entonces pasamos a la historia. Compleja.  Divertida. Acertada.

Empieza la obra y viajamos a la Argentina peronista, aproximadamente dos meses antes de la muerte de Evita; y volvemos al presente para contemplar acciones de hoy. Un vestuario acorde, una iluminación amigable, entre sepia y amarillenta; para darle sello al tándem Camaño-Suarez. Una primera puesta de esta dupla, que si su intención es continuar la fórmula, le puede traer muchas alegrías al teatro nacional. 


Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.




miércoles, 15 de abril de 2015

Mariana Moschetto, identidad por el teatro.



Bajo la lupa.
Nombre completo: Mariana Paola Moschetto.
Edad: 29 años.
Signo: Acuario.
Lugar de nacimiento: Capital Federal.
Un humorista: Jim Carrey.
Un actor de teatro nacional: Marcelo Savignone.
Una actriz de teatro nacional: Cristina Banegas.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Othelo” de Chame Buendia, “Sudado” y “Ensayo sobre la Gaviota”
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Blue Valentine”, “Ciudad de dios” y “Media noche en Paris”.
Un Miedo: no trasmitir.
Una Alegría: Hacer Teatro.
Algo que la defina: Soy una persona decidida, tenaz y muy soñadora me cueste más o menos siempre se hacia donde quiero ir.


Minuto uno.
Fue un profesor... cuando era chica me invitaron a participar del grupo de teatro de la escuela y cuando estuve en el escenario me di cuenta que eso era lo que quería hace siempre. Es en donde me siento mas viva y plena actuando dirigiendo..haciendo teatro en gral!!

Primeros ídolos.
Quien más influyo sin duda en el inicio duda Pepe Cibrián, con su obra Drácula, la cual escuche e imaginé en principio y cuando tenia catorce años la fui a ver por primera vez y enloquecí, eso me motivo a ser una artista completa, tener un cuerpo entrenado en la danza y la expresión, una voz capas de transmitir emociones tanto hablando o cantando y todo eso sostenido por la interpretación la actuación y del uso del espacio todo como parte de la tarea.

De pasiones y consecuencias.
Lo decidí desde siempre. Pero el momento clave fue cuando todavía trabajaba en un restaurante para mantenerme y al mismo tiempo hacia teatro, y cuando me despidieron tenía dos opciones, buscar otro trabajo de camarera o jugarme el todo por el todo y así fue. ¿Consecuencias? Y sí, mucha incertidumbre y miedo en principio y hablar de comer arroz y fideos durante largos meses. Pero valió la pena, concentrar toda mi energía en el teatro hizo que el trabajo fluyera y las cosas se fueron dando.

ADN Mariana Moschetto.
Como directora soy igual que como actriz, trato de transmitir una idea, una emoción o algo que me inspiró a partir de un cuerpo en el espacio o un texto o una canción y le pongo el cuerpo a la par de los que están actuando. Soy exigente dentro de lo que creo es mejor para la obra y trato de sacar lo mejor de cada actor por que a través de ellos me estoy expresando yo también.

Teatro.
Las propuestas las hago principalmente desde el trabajo corporal, no desde la destreza física pero sí tratando de que los actores antes de tener un tema, un personaje y demás, tengan amplia conciencia de sus cuerpos en el espacio de lo que generan y de los ritmos que manejan, para que al momento de ponerles un texto, el cuerpo lo diga antes que la voz. El riesgo del actor y del teatro es la repetición, el volverse mecánicos en la actuación y por eso creo que cuanto mas conozcamos nuestro cuerpo en acción, que lo estimula, lo conecta y lo vuelve expresivo, más rica se vuelve la repetición y el desarrollo del trabajo.

La vida por fuera del teatro.
Se puede vivir del teatro independiente. Yo solo me dedico al teatro desde la actuación, la dirección y también dando clases  en un espacio de teatro que este año logramos abrir luego de mucho trabajo.

“Eso no”.
Negarme... no sé. Creo que en un escenario uno no es uno sino el reflejo de algo más. Sí sé que no me interesa lo superficial, las historias vacías, los personajes que no se profundizan ni transmiten algo más. Por eso cuando uno ve una obra y que una vez que salio del teatro recuerda vagamente lo que pasó, no me interesan, sí cuando uno sale de ver una obra y el cuerpo le tiembla y piensa cosas y repasa escenas y eso me encanta. Estamos aquí para hacer algo más que entretenimiento.

 “Sueño de una noche de verano”
“Sueño...” es un desafío enorme. Tomamos la obra clásica y si bien respetamos los textos originales de Shakespeare, tratamos de generar cortes dentro de la propuesta, de la comedia que a su vez lo vuelven contemporáneo. Despojamos el escenario de toda escenografía y elementos para dejar al descubierto la actuación, el tratamiento del texto y los cuerpos en escena. La obra habla del amor, en todas sus formas y tamaños, los enamorados y sus hechizos de amor que los confunden y los hacen dudar de sus sentimientos, los dioses y sus pasiones bien humanas que los hacen enredar la historia, los artesanos quienes por necesidad se meten en el bosque para llevar adelante la representación de una obra de teatro para el duque y la duquesa, y ahí vemos este amor con el cual nos identificamos mucho que es el amor por lo que uno hace, aun cuando no sabe como hacerlo o se encuentra con dificultades que parece no poder sortear. Seguir adelante por amor y sentirse orgulloso de haber dado lo mejor que tenia, eso es sueño para nosotros. Y para mí.

Acto consumado.
Una emoción muy profunda. Mucho orgullo y satisfacción de ver eso que arrancó como un juego y una simple propuesta en algo real concreto y que además llega al que lo está viendo. El elenco es algo maravilloso e increíble. Todos han apostado mucho al proyecto y han dado todo de sí para lograrlo. Por eso es que hoy podemos estar en funciones y con toda esta expectativa.

Los sueños de Mariana Moschetto en una noche de verano.
Mis sueños son muchos. Tengo muchas ganas de que esta obra y mi trabajo como directora en ella y como actriz (en otros proyectos) se desarrollen y lleguen a la gente. Poder crecer en este camino que elegí y que eso me permita llevarlo por el país, y por distintas salas de teatro. Que de alguna manera todo esto que quiero crear y contar llegue y trascienda.


Crítica de "Sueño de una noche de verano".

Uno de los sentimientos que más dio, da y dará que hablar en la historia del arte es el amor. Y dentro del teatro, Shakespeare parece tener la certeza de todo. De lo que está bien y de lo que será siempre la verdad absoluta. Su obra “Sueño de una noche de verano” así lo demuestra y en esta ocasión, sus directores, Mariana Moschetto y Agustín Chenaut, al parecer así lo entendieron para plasmar en un escenario esta maravillosa propuesta.

A lo largo del teatro nacional, mucho se ha interpretado a este clásico que data del 1595; sin embargo, esta puesta que se presenta todos los sábados a las 18 horas en el teatro El Método Kairós, brilla por su original. Mantiene la estructura, pero lo viste de modernidad. Sí, están Oberón, Titania y Puck haciendo de las suyas; como también el enroque de enamorados, Hermia, Lisandro, Demetrio y Helena. Sin embargo, la forma narrativa es lo que la posiciona sobre el resto. Es que esta obra, quienes disfrutan del teatro, seguramente ya la habrán visto un par de veces; aunque merece ser vista una más.

Muchas son las actuaciones destacadas, por no decir todas, aunque es Agustín Chenaut quien sobresale por interpretar magistralmente a Peter Membrillo. También se destacan por sobre un reparto homogéneo de pura calidad, Milton Mey en el papel de Oberón y Sofía Black Kali como Helena.

Podríamos describir cuáles son los secretos que hacen de "Sueño de una noche de verano" una obra diferente a sus diferentes versiones, pero quitaríamos el factor sorpresa que nos da la energía para vivir las casi dos horas de función a pleno. Y no son más que méritos de sus directores Mariana Moschetto y Agustín Chenaut; quienes entienden a la perfección como traer un clásico al día de hoy, con las exigencias que obliga la modernidad.

Una obra interesante, para disfrutar de sus actuaciones, sus canciones, su vestuario, su juego lumínico, además de unos diálogos de ensueño. Un Shakespeare representado de la mejor forma posible.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.